"Hotel de diseño con vistas estupendas al Duero. Tiene dos piscinas pequeñas, y un gimnasio y spa también pequeños, pero suficientes. El restaurante Raiva ofrece una comida y un servicio excelentes. El sumiller, Pedro, se portó especialmente bien con nosotros, explicando los vinos de la región y teniendo un trato muy amable. El hotel ofrece diversas actividades, como paseos por el Duero, excursiones, etc. Un lugar estupendo para relajarse y desconectar unos días."